Desperté gritando por caricias,
necesitando unos brazos, urgiendo palabras
gritos de ausencia y soledad intensa,
falta constante de ternuras perdidas.
Inicié el día sollozando ante mi carencia
perdí tus ojos sin besarlos siquiera
angustia en suplicio, orgullos supremos
pobreza de noche, elementos concretos.
Despabilé mi ser con llanto e impotencia
comprendiendo finalmente nuestras diferencias
no soy, a tu estilo, tan duro y arrogante,
soy simple y abierto, amante con carencias
Hoy comencé con tristezas y añoranzas
dándome cuenta de mi nuevo destino,
acercándome a las tinieblas estando sin recelo
permanecer ahí callado, atado y en consuelo.
Pedí, rogué y supliqué sin clara respuesta
ahora es tarde, ahora que estoy muriendo
las caricias prometidas que están sin entregar
tendrás que entregarmelas en el infierno
(en la serie automatismos diarios)
