He vuelto a la carga, un pié adelante del otro, alternándolos rítmicamente
permanezco constante en mis esperanzas a pesar de mi desgano.
He estado ahí, esperando por tiempo indeterminado… décadas de lágrimas y
sentimientos encontrados; errores de vida, olvidos y rechazos.
En el transcurso, lo hice y seguiré decidiendo equivocadamente,
no obstante, y a diferencia, lo acepto e intento resarcir… no me comparo.
He salido adelante después de todo y lo haré de nuevo a pesar de los rechazos;
heme aquí, constante, mediocridad pasada, instancias serenas; vida guardada.
Nuevamente me pongo en marcha y sigo adelante
independientemente de los contratiempos e imprevistos;
lucho por rescatar lo que nunca me ha correspondido,
lo que algunos han deseado y disfrutado, y así mismo despreciado… maltrecho.
Es el compartir que renace en el tiempo, lo modifica…lo induce oblicuo.
Ven, acércate a mis brazos el espacio está vacío y sabes bien como llenarlo
lugar cálido lleno de caricias diseñadas para solventar tus carencias.
Agrego ahora, aquí, algunos menores lineamientos:
Podrías no escucharme y aún así gritaría los dolores que he callado por años
incluso, sin mirarme, haría maromas y muecas tratando de contrarrestar tu indiferencia.
Sin embargo, lo he notado, no me lees, y mientras sigo vomitando sentimientos matutinos
mi alma se retuerce en sales de mar y muere poco a poco; ésto definitivamente es algo inhumano.
Así como he venido, finalmente sugiero: no lo intentes siquiera, que me alejo…
(en la serie automatismos diarios)