Todos los inicios son así… dolorosos.
Mucho ha pasado desde tu última tierna mirada
creo que el desinterés ha comenzado a hacerse presente, a apartarte.
Desde niño aprendí que la mejor manera de sobrellevar las cosas
es plasmando lo que nos aflige. Lo hice, lo grabé en la memoria y destruí la evidencia.
Hace poco he tenido la necesidad de escribir de nuevo y, a diferencia de antes,
he tenido el impulso de mostrarlo…lo hago ahora sin tapujos.
Análogo al fluir de mis letras son los sentimientos
sus historias son similares, tal vez, en detalles, son lo mismo;
líneas que se cruzan en ciertos momentos en mutua pertenencia.
Mi pasión, la grabo en mi piel y también destruyo las pruebas;
está tatuada en el alma, ahí donde casi nada la puede alcanzar,
pocos son los privilegiados que la han observado, incluso tocado…
bien lo sabes y a pesar de tus privilegios no lo aceptas del todo.
Al igual que las palabras, ahora, es necesario expresar,
liberar los lobos cautivos de mis afectos
arrancar la piel podrida y ofrecérselas en alimento,
carne corrompida, carroña, sin la cual podríamos purificarnos.
Todos los finales son así… presagios funestos, no lo permitas.
(en la serie automatismos diarios)