Conciencias

 

Exactamente ese sentir es equiparable al mío al saber que compartes el sueño,

independientemente de la comprensión total del desarrollo del cuento.

 

Confiar en el entorno es indispensable,

y más cuando la distancia está de por medio;

implica complicidad e  incide en plenitud,

provoca madurez y establece comunicación.

 

Por el contrario, los pensamientos flotantes,

esas ideas descontroladas que surgen sin sustento;

atacan y martirizan, desgarran vínculos

construyen muros y establecen distancias…

 

En la sinceridad y libertad,

nada ha pasado y no pudo haber sucedido;

lo más cercano es que mi mente divagó por tus labios y tu piel

mucho antes del “todo” y todo mucho después del “antes”.

 

Aquí propongo deseo mútuo, pasión insatisfecha y alterna,

presencia en sueños y ausencia ante el “Otro”

busco un poco de paz interior y ésa sólo tú me la puedes brindar…

no hay nada que subsanar.

 

Ante las oportunidades que sobran las promesas por su peso subyacen,

son más potentes y enérgicas;

la verdad florece y la honestidad se hace presente…

puedes estar en calma, de verdad, yo lo estoy y no debo nada.

 

 

(en la serie automatismos diarios)

 

 

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Mil veces y una más

 

Colocar los sentimientos, indefinidamente,

en el lugar adecuado es responsabilidad de cada persona…

sin embargo, ¡no lo es para mí!

 

Con tu presencia, o sin ella, sigo pensándote,

idealizando, creando y plasmando… “gerundios” de garra y desesperación;

inevitablemente, y por fortuna, almacené tu imagen años atrás cuando podíamos soñar,

hoy es mi realidad lejana producto de mis necesidades elevadas al cuadrado.

 

Irresponsablemente he decidido desangrarme,

lloriquear y dejarme asesinar por tus letras, multiplicarme por cero;

por última instancia es lo único que me produce felicidad.

 

Un principio, un final y un nuevo comienzo,

“circulaciones” constantes, complementos dialécticos:

entrega y recibimiento parcial, ¡no temas! ofrezco más de lo que tengo…

simplemente doy más de lo que recibo y, en realidad, de lo que merezco.

 

Es muy difícil dejarse ir

y que cada “pasión” tome el lugar que le corresponde,

que se sienta cómoda y contemple nuestra unión…

precisamente ésto es lo que la vehemencia debería hacer.

 

Mátame o permíteme hacérmelo,

debería dejarme morir mil veces y una más seguidas hasta que comprendas

que eres mucho más que un capricho, mucho más que un simple deseo.

 

 

 

(en la serie automatismos diarios)

 

 

 

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Musitaciones

 

¡Silencio!, ¡presta atención! ¿oyes?
 

Escucha a la calma quebrantando nuestro espacio;
viento cálido que acaricia el entorno;
súplicas recibidas y nuevas actitudes.
 

Percibe lo callado de mis gritos,
el silencio de mi voz,
mediante ruego, o instancia, en la obscuridad.
 

Recibe la ausencia de mis brazos,
cual síntoma de locura,
fundidos en un abrazo en la distancia.
 

Siente cómo mi espíritu se revela contra el destino,
sin más cansancio avanza acelerado
busca llegar, al instante, hasta tus esperanzas.
 

Algo en el ambiente está murmurando,
habla de nosotros, profiere rezos sin religión
musita sin Dios y es escuchado.
 
¡Silencio!, ¡presta atención! ¿oyes?
soy yo quien está hablando…
ante tu bella mirada, hoy, he venido a confesarme.
 
 

(en la serie automatismos diarios)
 
 
 

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Contrastes

 

 

Todos tenemos derecho a tener miedo,

la diferencia, entre cada uno, reside en

la forma de enfrentarlo y canalizarlo…

 

– por mucho, ésto es lo que la mayoría, generalmente, dice.

 
Ante tu mirada me entrego,

me dejo llevar independientemente del temor a una nueva pérdida;

me visualizo pleno aunque sin total seguridad.

¿Concretar?… eso está en suspensivos.

 

Bajo tus palabras me cobijo,

permito el resurgir de ternuras perdidas;

doy todo sin siquiera pensar en reciprocidad.

¿Participaciones?… eso está entre interrogación.

 

Dentro de tus promesas me concibo,

desgarro mis protecciones y me muestro desnudo, me ofrezco;

confío en tu juicio y determinación por lo tanto, sin dudarlo, me entrego.

¿Seguridad?… eso está entre mis temores.

 

Ante las turbaciones y desconfianzas,

expresar nos permite sobrellevar los momentos arduos…

 

-con mucho sentido, ésto es lo que, yo, generalmente concibo.

 
 
 
(en la serie automatismos diarios)
 
 
 
 

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Plegaria

 

Nunca imaginé ser sobrepasado en obstinación,

más tampoco pensé que la entrega se apreciara de nuevo,

menos aún ser incluído y valorado en decisiones.

 

Fue práctico y “veloz”, como es costumbre,

me envolvió e incauto me dejé abrazar;

lo necesitaba y lo tuve… paz ahora, calma en mar.

Ha sido coherente y espero sea productivo

lo acepté sin siquiera analizarlo, me dejé llevar.

Lo sabemos y en el fondo lo deseamos,

son esas miradas las que, sin pereza, me incitan ceder.
 

Una súplica: sin malicia tomar la senda arbolada a la par.
 

Cándido, de color de nieve, rojo pasional

mi cuerpo es presa de tus designios y prioridades

debo hacerlo, no obstante no puedo luchar,

estoy atado, indefenso e inmóvil.
 

Lo lograste… estoy aquí arrodillado frente a tu imagen… ¡adorar!
 

Al principio ideas largas y vagas, al final zozobra y desesperanza:

acabemos con esto de una vez y por favor déjate amar.
 
 

(en la serie automatísmos diarios)
 
 
 

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Sed de Mar

 

Recibo el mensaje, ha sido claro, preciso y contundente

se aceptó la propuesta, eso infiero.

 

Permitir que el mar se retire y tras su partida

se descubra el lodo que subyace;

fango de vida, constante y remanente

gritando la falta de esa proteccion marítima.

 

Sabía desde el principio que no había nada que arreglar,

todo ha estado en su lugar, en orden y con cierta calma;

era cuestión de engañar mi intelecto creando ficciones

donde no las hay, donde nunca las hubo y no las habrá.

 

Aguas bajas, légamo encrispado, sol sofocante resecando el lodo,

tierra que se contrae y se resquebraja con cada latido… con cada suspiro

que tiene sed y no encuentra olas con que satisfacerse.

 

No se entiende, no es necesario hacerlo, sistemáticamente se revela

tu silencio es un argumento claro, perfecto y puntual…

lo supuse en mi terquedad: la única pertenencia real es ajena.

 

Al final, como siempre, y para otro comienzo sólo un deseo tengo:

una nueva marea que se acerque a  permear e hidratar, lo que el sol secó,

que venga a resarcir todo aquello que con tu ausencia se quebró.

 

(en la serie automatísmos diarios)

 

 

 

 

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Calma

 

Me carcome, me viola y mata…

Establecer vínculos es un proceso sumamente doloroso.

Criterios que instituyen incomprensión, declararme y no morir,

esos puntos se han convertido en una nuez,

esa que me está mantando poco a poco.

 

Abro los ojos y es tarde ya, he despertado…

tuve la sensación de tus brazos y tu vaho sobre mi nuca

no deseaba despabilarme, necesitaba quedarme en tu regazo, bajo tu cobijo;

estuve disfrutando de tu cuerpo, de tu piel.

Sudoroso enfoco la vista.. no estás a mi lado;

es tu falta diaria la que me hace estar aquí en pié,

automáticamente escribiendo.

Me dispongo levantarme, sin embargo,

tu recuerdo me obliga a permanecer quieto

a volver a aquel reposo,

a la inacción y suspensión del movimiento voluntario y los sentidos,

me impulsa a acercarce de nuevo a tus suspiros.

 

Duermo de nuevo sin ninguna preocupación,

sé que es de mañana y debo obligar,

más la falta de tus caricias genera en mí laxidad.

Ya más nada importa, he perdido toda intención…

la vida, esa unión del alma y del cuerpo, avanza sin sosiego;

yo ahora estoy en pausa, sin movimiento,

solo disfrutando de aquello que no tengo y que algún día, tal vez, pude disfrutar.

 

 

 

(en la serie automatísmos diarios)

 

 

 

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Simples conectores

Las palabras llegan y sanan…

aunque las entregas hieren

en la distancia lo ofreces, eso quiero creer, eso me haces desear…

no obstante lo recibo y lo reitero:

actuar tras bambalinas no es honesto…

sin embargo lo hacemos.

Las caricias viajan, arriban en imaginación…

pero no se sienten.

La necesidad implora…

a pesar de los esfuerzos por llenar faltantes

Entrega diaria, búsqueda y atención…

mientras que la falta suplica

Soy todo tuyo y convienes reciprocidad…

aunque un compromiso no ofrezco,

no puedo prometer mucho…

más aún no puedo prometer nada,

estoy seguro de no poder resistir…

al contrario no te puedo exigir,

estoy en mi derecho de buscar, encontrar y sentirme pleno…

¡y sin embargo duele!

 

 

(en la serie automatísmos diarios)

 

 

 

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Justificación y entendimiento

 

Desgraciadamente el sentir es mucho más fuerte que la razón

y  cuando se lastima produce llagas que tardan en cicatrizar.

Por sinceridad intenté abrirme y acerté al blanco equivocado

la flecha se me escapó de las manos…pido perdón.

 

No fué deliberado, sin embargo, estructuró cierta defensa y estimuló la huida,

exactamente lo que he venido haciendo con los años; prometí no repetirlo.

Hoy, en mi soledad, recapacito y evalúo aquellos momentos,

son contrastes simultáneos, impedimento de creencia,

deseo resarcir mi error, entiéndeme y acéptalo.
 

Es necesario planear, decidir y actuar; las circunstancias lo exigen,

definir lo adecuado, lo exacto cual pieza de rompecabezas;

desearía que fueras parte de él, depende de tí… todo debe embonar.
 

Con sinceridad lo repito:

no es posible basar el futuro sólo en ilusiones, son coloridas y bellas, muy cierto;

pero necesitamos realidades como cimientos.
 

Para una pintura, como para la vida, a parte de color es fundamental que exista un lienzo.
 
 

(en la serie automatísmos diarios)
 
 
 

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Razonamiento breve

 

Argumentos definidos sobre una línea tenue, quebrantable…

Para mí es tan dificil concebir lo que sucede

intenciones ambivalentes, consentimientos y complicidad.

Son los dos lados de la moneda:

el costumbrismo y la lucha por la tranquilidad;

o la aventura y la lucha por la bonanza y el amor.
 

¿Amor? éste último aún lo tengo reservado…
 

El tiempo pasa tan de prisa que cuando miramos a nuestro alrededor

nos damos cuenta que estamos parados en un diferente lugar,

imperceptibles cambios que se acumulan y modifican el entorno.
 

Definitivamente… le extraño.
 

Contienda a brazo partido, abrirse paso en la vida

pero sobre todo caricias y urgencia de felicidad…
 

¿He dicho felicidad?

¿acaso aquello definido como estado del ánimo que se complace en la posesión?

Siendo así, sobre esta definición, no quiero ser feliz. No quiero simplemente poseer…

no somos objetos para luego ser ultrajados y arrojados al fuego.
 

Lo hago conciente y lo plasmo aquí: mi deseo no es la posesión, ésta quema…

mi finalidad es entregar y compartir, pertenecencia mútua…

solo ésto ¡como se le quiera llamar!

 
 
(en la serie automatísmos diarios)
 
 
 

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